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Saldo de 56.3 millones de pobres dejan

33 años de “reformas estructurales” 

 

*** Y 30 familias archimillonarias 

Por Redacción

El informe 2012-2014 del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) recientemente difundido, no sólo puso en evidencia que la política social del actual gobierno federal ha sido “insuficiente”, como dijo el presidente Enrique Peña, sino que es la corona de un largo proceso de “reformas estructurales” neoliberales para favorecer la concentración del ingreso y el aumento de la miseria, iniciado hace ya más de 33 años.

El saldo: 56.3 millones de pobres, dos millones más en lo que va del gobierno actual, sumando seis sexenios en fila al servicio de los intereses del capitalismo neoliberal, es decir, con reformas que dieron pie a la creación de monopolios del tipo Telmex y duopolios televisivos como el de Televisa-TV Azteca), así como  oligopolios radiofónicos (9 familias controlan la radio en el país), y paulatinamente fueron restando poder de intervención a la autoridad en la economía hasta convertirla en simple gestora.

Los gobiernos populistas de los exaltados Luis Echeverría (1970) y José López López Portillo (1976-1982) aportaron su cuota, aunque según el investigador Jaime Ros Bosch, todavía en 1980 “comparado con el de Estados Unidos, el ingreso per cápita era del orden del 40 por ciento, el nivel más alto alcanzado desde principios del siglo XIX antes de que empezara el declive relativo de la economía ocurrido durante los primeros 50 años después de la Independencia” (Algunas tesis equivocadas sobre el estancamiento económico en México, UNAM-Colegio de México, p 15)

“Dicho de otro modo, nunca, desde principios o mediados del siglo XIX, había estado México tan cerca de los niveles de ingreso de los países ricos como en 1980. Para 2011 el ingreso por habitante de México había caído a menos del 40 por ciento del promedio de la OCDE y a menos de un tercio del ingreso de Estados Unidos (el mismo nivel que ya había alcanzado a principios de los años cincuenta del siglo pasado)”, agrega el doctor y profesor de la UNAM.

En esa forma, en cuanto a miseria generada, el sexteto integrado por Miguel de la Madrid, Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y el primer tercio de lo que va de la gestión de Enrique Peña, se llevan todas las palmas; el mérito de que la pobreza sea vista incluso como un triunfo de las políticas públicas (Rosario Robles, dixit, secretaria de Sedesol federal) es todo neoliberal.

¿Cómo es posible que un país con tanta riqueza no sea capaz de proporcionar los mínimos de bienestar para más de la mitad de habitantes? Lo explican las “reformas” de más de tres décadas, diseñadas no para crear oportunidades sino para favorecer los intereses de 30 familias, cuyos apellidos figuran en la lista Forbes y sus fortunas se pasean de un paraíso fiscal a otro, sin pagar impuestos o evadiéndolos mediante fundaciones de corte filantrópico, impidiendo inversiones y el fomento de competencia.

Más de tres décadas de un mediocre y decepcionante estancamiento económico, que no ha ido más allá del 2 por ciento anual, respaldan el nulo avance y la generación de pobreza con la oleada reformista.

Eso sí, según Coneval en el primer bienio de Peña Nieto, 86 mil 700 mexicanos abandonaron las filas de la pobreza extrema para sumarse a las de pobreza sin adjetivos (ni extrema ni nada, sólo pobreza)

Pero para que eso “milagro” fuera posible 3 millones 200 mil fueron ncorporados al grueso de pobres. Visto de otra manera, por cada pobre extremo que fue rescatado, 37 cayeron en pobreza.

A la nulidad del reformismo estructural y el consabido “estancamiento estabilizador” (mofa que describe apenas la realidad) habrá que sumar el gran despilfarro de los recursos públicos donde, por una suerte de magia que va de una adiposa sinecura burocrática hasta el hedor corrupto, en vez de combatir la pobreza esta aumenta.

Curioso: entre más se gasta para tratar de erradicar el fenómeno, los pobres van en aumento ya que de acuerdo con la información de la Cámara de Diputados federal, en el primer bienio del gobierno de Peña Nieto los recursos públicos canalizados a lo que presupuestalmente se denomina “finalidad de desarrollo social” (recursos asignados para ese objetivo no sólo a la Sedesol, sino a todas las dependencias del Ejecutivo) sumaron 3 billones 825 mil millones de pesos, monto representativo de 58.3 por ciento del gasto programable en ese período.

Algunos observadores repararon socarrona pero matemáticamente en el hecho de que con esa cantidad, el gobierno gastó 44 millones 117 mil 647 pesos en cada uno de los 86 mil 700 mexicanos que fueron rescatados de la “pobreza extrema”; es decir, más de 6 mil pesos diarios.

Y que ello no evitó que 3 millones 200 mil connacionales terminara en la pobreza durante ese lapso.

Según cifras de la Cámara de Diputados, en 2013 se estableció que el presupuesto global para la Finalidad de Desarrollo Social “aumentó marginalmente durante el proceso de aprobación, de un billón 758 mil 325.2 millones de pesos a un billón 781 mil 394.7 millones. Por tanto, continúa siendo la parte más importante del gasto público: representa 58.1 por ciento del gasto programable para el año”. 

Y para el 2014 en el Presupuesto de Egresos de la Federación se asignaron a la Finalidad de Desarrollo Social 2 billones 43 mil 45.6 millones de pesos, cantidad superior en 1.3 porciento a la prevista en el proyecto presupuestal para el año. Con ese presupuesto, dicha finalidad continúa siendo la de mayores recursos, al concentrar 58.5 por ciento del Gasto Programable. Al interior del gasto social, los recursos asignados se destinan primordialmente a las funciones de protección social (31.6 por ciento), educación (29.1) y salud (23.8), que en conjunto concentran 84.5 por ciento del presupuesto total para desarrollo social”.

En otras palabras, ha habido un gran despilfarro de recursos públicos no para combatir la pobreza, sino para acrecentarla. Y frente a todo este derroche lo único que se ha dicho es que ha sido “insuficiente” o, en el extremo, que incluso la ruta es la correcta y ha sido exitosa por rl rescate de unos pocos.

El caso es que, sumando el populismo de Echeverría Álvarez y de López Portillo con los no menos exaltados neoliberales que los sucedieron, de 1970 a 2014 el número de pobres se incrementó en más de 60 por ciento; es decir, pasó de 31 millones a 64 millones, según estudios del Centro de Análisis Multidisciplinario de la UNAM.

Después de 33 años de fracasos ha quedado claro que lo que se requieren no son reformas estructurales (recetas a la espera de algún milagro para realidades dolorosas) sino “reformas” sin apodos. Le llaman cambio.

Estados más productivos de pobres

En el informe de Coneval se destaco también que el fenómeno de aumento de pobres sucedió de manera particular en las zonas urbanas, donde se elevó con 1.8 millones de personas, y que el número de personas que no tienen recursos para adquirir la canasta alimentaria básica pasó de 23.5 millones a 24.6 millones

La pobreza creció porque, entre otros factores, en ocho estados se incrementó. Eso sucedió en Veracruz, Morelos, Oaxaca, Estado de México, Sinaloa, Coahuila, Hidalgo y Baja California Sur.  La pobreza del país es la suma de la que se presenta en esos estados. En las otras 24 entidades se redujo.

 

 

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